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Los niños con horarios apretados pueden salir perdiendo, según un estudio

LUNES, 7 de julio de 2014 (HealthDay News) -- ¿Qué método de crianza es el mejor? ¿Ser muy exigente o dar libertad?

Un nuevo estudio sugiere que los niños podrían necesitar un poco más de libertad con su tiempo libre en lugar de tener sus días repletos de clases, deportes y actividades estructuradas.

"Cuanto más tiempo pasaban los niños realizando actividades menos estructuradas, más iniciativa propia mostraban, y lo contrario era cierto: cuanto más tiempo pasaban realizando actividades estructuradas, menos capaces eran de usar las funciones ejecutivas", dijo la autora del estudio, Yuko Munakata, profesora de psicología y neurociencia en la Universidad de Colorado, en Boulder.

Munakata dijo que a sus propios hijos, que tienen 5 y 8 años, les encantó escuchar los resultados del estudio. "Les gustaría tener menos actividades estructuradas", comentó.

La Dra. Caroline Martínez, pediatra del desarrollo y especialista de la conducta del Hospital Infantil Kravis en el Centro Médico Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, explicó que las funciones ejecutivas incluyen una amplia variedad de habilidades del pensamiento, como la planificación, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la regulación de los pensamientos y las acciones.

"No se tiene la oportunidad de desarrollar estas habilidades en las actividades y las clases estructuradas", señaló Martínez.

Cada vez es más habitual que los padres apunten a sus hijos en una gran variedad de actividades, sobre todo para mantenerles ocupados, o para que se aseguren de que mantienen una actitud competitiva en los deportes y a nivel académico. "De algún modo, es la manera en que está funcionando el mundo", señaló Martínez.

Pero animó a los padres a que ofrezcan a los niños un equilibrio entre algo de tiempo estructurado, donde pueden aprender una habilidad específica, y algo de tiempo libre.

Este no es el primer estudio que cuestiona el valor de que los padres se involucren en exceso. Una investigación publicada el año pasado en la revista Parenting: Science and Practice, realizada por otro grupo de investigadores, halló que los niños en edad preescolar cuyas madres intentaban dirigir sus juegos eran menos felices que los niños cuyos padres no interferían.

El nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Frontiers in Psychology, fue un esfuerzo para determinar si un estilo de vida con actividades programadas y estructuradas afecta al modo en que se desarrolla el cerebro de un niño.

Los investigadores pidieron a los padres de 70 niños de 6 años de edad que registraran las actividades diarias de sus hijos durante una semana. El equipo usó entonces unos métodos de clasificación de uso del tiempo para registrar el grado en que el tiempo de los niños estaba dedicado a actividades estructuradas o no estructuradas. Por ejemplo, las actividades estructuradas incluían clases, deportes y coros, mientras que las no estructuradas incluían cosas como el juego libre y la lectura.

Evaluaron la capacidad de tener iniciativa propia de los niños con una prueba que mide hasta qué punto los niños pueden conseguir un objetivo. Munakata explicó que se pidió a los niños que nombraran a tantos animales como pudieran en un minuto. Los que organizaban sus respuestas en grupos (como los animales del zoo, los mamíferos marinos o los animales de granja) tendían a ser capaces de nombrar más, lo que se consideró una señal de tener unas mejores funciones ejecutivas, explicó.

Los investigadores también tuvieron en cuenta, para el análisis de los datos, factores como el vocabulario de un niño, los ingresos del hogar, el sexo y la cultura.

Los investigadores se centraron en los niños de 6 años de edad porque a esa edad tienen más probabilidades de tener algunas actividades no estructuradas, explicó Munakata.

Munakata señaló que el estudio tuvo algunas limitaciones. Aunque los investigadores pudieron mostrar una asociación entre el grado de estructura del estilo de vida de un niño y el desarrollo de las funciones ejecutivas, no pudieron afirmar si el modo en que los niños pasaban el tiempo predice el grado de uso de las funciones ejecutivas o si podría ser al revés, explicó. Además, el estudio no pudo demostrar que hubiera una relación de causa y efecto.

Es posible que las categorías que los investigadores usaron hubieran subestimado o sobrestimado la cantidad de estructura asociada con las actividades.

Martínez dijo que parece lógico que disponer de un tiempo menos estructurado permitiría a los niños fomentar sus funciones ejecutivas. "Al realizar todas estas actividades hay algo de presión, y el estrés impide [el desarrollo de] las funciones ejecutivas", explicó.

"Tener más tiempo libre podría conllevar un beneficio", dijo Munakata. "Los niños podrían desarrollar unas habilidades vitales más amplias que podrían ser muy importantes para ellos, sobre todo conforme se vuelven cada vez más independientes. Estos hallazgos sugieren que estaría bien que los niños tuvieran algo de tiempo en que no tengan que trabajar de forma obvia en la consecución de un objetivo".

Más información

Para más información sobre el desarrollo y la independencia infantiles, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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